La pregunta es ¿crecer o subsistir?
Nadie mejor que un empresario conoce el mercado en que opera en la actualidad. ¿Es posible ampliar ese horizonte a nuevos mercados?
Este desafío surge de la apertura de las economías y de los convenios internacionales de libre comercio que los países han implementado. La posibilidad de agregar valor a nuestros productos no está dada hoy solamente por la tecnología, la diferenciación está dada por el diseño. Cuando compramos un artefacto, un mueble, un par de anteojos, una lapicera, un perfume, un auto, una casa, etc., o sea cualquier bien de consumo, lo hacemos, en primer lugar por que ese objeto (o su fotografía), nos ha llamado la atención y nos ha "gustado". Sólo entonces, vamos adentrándonos en las características técnicas, en el precio o en otros factores como el servicio postventa, entre otros aspectos que pueden determinar la compra.
La atención de los diseñadores hacia el mundo de las formas visuales y de las formas materiales, permite que estos profesionales desarrollen una capacidad de configuración, de dar forma, de imaginar lo inexistente. Esto es, de innovar e introducir por lo tanto en la decisión de compra, otros factores que, como todos sabemos, a la hora de tomar la decisión de compra en muchos artículos de consumo tanto masivos como de distribución selectiva y también en los servicios, son más poderosos que el precio o los atributos técnicos.
En todos estos puntos o etapas del proceso señalado, está presente esta notable disciplina que es el diseño. Asociar al diseño y a un diseñador a los objetivos o metas estratégicas de una organización o empresa, tiene grandes ventajas. |
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